El nuevo papel de responsable de Desarrollo y Formación en las empresas

    El nuevo papel del responsable de Desarrollo y Formación de Recursos Humanos requiere garantizar un alto rendimiento de los empleados y al mismo tiempo asegurar que el dinero invertido en formación produzca el máximo retorno posible.

     

    El rol de Responsable de Desarrollo en la empresa ha consistido fundamentalmente en detectar las necesidades de formación para cada departamento o área de la empresa y en diseñar un plan para satisfacer esas necesidades. Pero la realidad en las compañías ha puesto de manifiesto que también es decisivo para la mejora del desempeño de los empleados transferir el aprendizaje al puesto de trabajo. Y para ello, eses necesario contar con un modelo estratégico que permita que los conocimientos y habilidades adquiridos en la formación sean luego puestos en práctica por los trabajadores en su día a día.

    Esto no significa que las formaciones tradicionales tienen que desaparecer o que hay que cambiar por completo de paradigma. Actualmente existen mecanismos para aunar las formaciones tradicionales y otros programas estructurados de transferencia del aprendizaje complementarios a esas formaciones. Esos mecanismos permiten hacer un seguimiento de cada participante en el que se fomenta la reflexión y se refuerza el buen hacer. De este modo, se consigue el compromiso de los empleados a la hora de aplicar las habilidades aprendidas en su puesto de trabajo y que los planes formativos se traduzcan en resultados reales de negocio. Este es entonces el gran desafío para los directivos de Recursos Humanos.

    En este sentido, el éxito de una formación ya no recae exclusivamente en un buen contenido y programas bien ejecutados. El verdadero reto para el responsable de Formación y Desarrollo será encontrar nuevas formas –complementarias a las formaciones tradicionales- capaces de facilitar y provocar cambios de comportamiento reales en puesto de trabajo tras la realización de planes formativos.